Descripción.

LIFTING FACIAL

 

 

Un lifting facial o ritidectomía es un procedimiento estético destinado a mejorar los signos más visibles del envejecimiento en el cuello y en el rostro, tensando los músculos de la cara, eliminando el exceso de grasa y redistribuyendo la piel.  Con frecuencia los especialistas de Clínica CLEVER lo acompañan de una blefaroplastia o cirugía de párpados, mentoplastia, bichectomia o una rinoplastia, pudiendo también ser aplicada una lipoescultura de los acúmulos localizados de grasa e injertos o implantes para dar volumen.

 

Procedimiento.

 

La técnica consiste en recolocar los tejidos musculares, la piel y la grasa, retirando el tejido sobrante mediante una incisión que regularmente comienza en la zona de las sienes (por el cuero cabelludo), se prolonga al interior de las líneas naturales que existen en la oreja y avanza alrededor del lóbulo, detrás de la oreja y del pelo. Finalizada la cirugía, las heridas se suturan dejando unos pequeños tubos bajo la piel para que no se acumule ningún fluido o sangre. Cuando el cuello necesita una atención especial, se precisa realizar una incisión justo debajo del mentón. Además de la piel, el proceso de una ritidectomia se centraliza sobre las estructuras musculares, óseas y grasas de la cara, lo que permite unos resultados iniciales muy naturales y más duraderos a medio y largo plazo.

Las cicatrices se posicionan en distintas áreas dependiendo del tipo de lifting. No obstante, siempre se disimulan en zonas estratégicas como el pliegue de detrás de la oreja o debajo del pelo, por lo que son difícilmente visibles.

La duración de la operación oscila entre 2 a 4 horas; esta duración relativa depende de la zona que quiera mejorar el paciente y del resto de factores que contribuyen a determinar su complejidad. La misma premisa decide la elección del tipo de anestesia.

Aplicaciones.

 

– Eliminar flaccidez de cuello, papada y frente.

– Contrarrestar los síntomas de la pérdida de elasticidad en la piel del rostro.

– Combatir la pérdida del tono muscular de rostro y cuello.

– Corregir la aparición de pliegues en las comisuras de la boca y base de la nariz.

– Modificar un contorno de la barbilla y cuello difuso.

– Difuminar cicatrices, quemaduras y manchas benignas.

 

Resultados.

 

Debido a una lógica inflamación en el primer trimestre, el resultado comienza a apreciarse desde el tercer mes y es definitivo al año, cuando el tejido muscular y la piel han madurado totalmente. Para mantener los resultados es conveniente el uso de tratamientos médicos y cosméticos complementarios y constantes. Aunque duraderos, los resultados requieren en ocasiones de un nuevo retoque a los 5 o 10 años, en el caso de aparecer nuevos pliegues y arrugas.

 

Postoperatorio.

 

  •  En las primeras horas se exige reposo y pueden recetarse medicamentos para combatir las molestias e inflamación (restablecimiento más rápido y cómodo).
  • Si ha existido anestesia general lo más aconsejable es permanecer durante la noche en la clínica para vigilar los efectos.
  • Tras la intervención se procede a colocar un vendaje ligero y a veces tubos de drenaje tras las orejas que reduzcan la inflamación y disminuyan la posibilidad de formación de hematomas. El vendaje se retira como máximo a los cinco días al igual que los puntos. Los tubos de drenaje se quitan con el alta del paciente, a los siete o diez días aproximadamente
  • El reposo moderado debe prolongarse durante unas semanas con una incorporación progresiva a las actividades habituales sin ejercicios excesivos.
  • La aparición de cardenales, la sensación de quemazón o piel “acolchada” o con tirantez pueden ocurrir y no es señal de alarma; son pasajeros y se pasan de manera espontánea.
  • La clínica realiza revisiones periódicas durante el primer año para asegurarse de que no aparece ninguna anomalía en la zona intervenida.

 

Recomendaciones.

 

  • Mantener la cabeza elevada durante los días posteriores a la operación, postura que contribuye a que la hinchazón baje más rápidamente.
  • El equipo médico le comentará las pautas que se deberán seguir antes de la intervención, relacionadas con la dieta, los medicamentos o vitaminas en el caso de tomar (especialmente aspirinas, vitamina E o anticoagulantes), el tabaco (debe dejarse alrededor de 14 días antes de la intervención ya que disminuye el flujo sanguíneo de la piel), la exposición al sol, el consumo de alcohol o teñirse el pelo (prohibido totalmente).
  • Los riesgos de un lifting facial son los habituales en cualquier intervención quirúrgica, como reacciones a la medicación, hemorragias, inflamaciones, hematomas o infecciones. Estos riesgos serán mínimos gracias a un adecuado estudio preoperatorio y control médico después de la intervención. Un entumecimiento o parálisis facial por el corte de un nervio es infrecuentes y pasajero.
  • Durante los tres primeros meses del post-operatorio no exponerse al sol.
  • Evitar los baños a vapor, jacuzzis o el uso de piscinas.

 


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